Inicio del simulacro.
Nos sentamos frente a la compu, ponemos gmail.com en la barra de direcciones del navegador, pantalla de login, escribimos usuario y contraseña. Pero, no funciona. Ok, probablemente fue un dedazo en el password, revisamos que las mayúsculas no estén activadas… Tampoco funciona, porque alguien se robó nuestra cuenta de Gmail y cambió la contraseña para que no podamos entrar.
Una vez notada la situación y dándonos cuenta de que en el correo estaba buena parte de la información necesaria para poder continuar la vida que llevábamos, procedemos a empalidecer y a hiperventilar un rato.
Fin del simulacro. seguir leyendo



Cuando empezamos un nuevo proceso de desarrollo Web, sabemos que desde el contacto inicial con el cliente hasta la entrega final del sitio, existen infinidad de factores a tomar en cuenta, basados en primer término, en las necesidades y objetivos de comunicación de los clientes. 
